- ¡Fatal Frame!- Dijo tristemente la engreída…Su
rostro reflejaba la profunda decepción que le causaba el hecho de
haber perdido el “zombie de oro”. Habían herido su orgullo dos veces
esa noche… Por suerte, esta vez permaneció en su forma original…
Los japonesitos subieron uno por uno al escenario, en silencio y despacio,
ni yo ni nadie en mi mesa entendíamos ese comportamiento, esperábamos
grandes festejos…
Ya sobre el escenario, los japonesitos se pusieron ordenadamente uno al
lado del otro, todos mirando al frente. Juntaron sus dos manos a la altura
del pecho e inclinaron la cabeza hacia abajo una vez, todos al mismo tiempo…
Una vez terminado el breve y característico saludo japonés,
el que estaba más cerca del atril, poniéndose en puntitas
de pie para alcanzar el micrófono dijo:
- Estamos realmente muy agladecidos por habel recibido este plemio. También
muy contentos polque hemos tlabajado dulo pala conseguillo. Como muestla
de nuestla glatitud, halemos un litual aquí mismo, en el escenalio:
“El litual de los gemelos saglados…”
En ese momento comenzó a escucharse una música aterradora
y Alexia y Alfred aparecieron- de repente- vestidos con kimonos blancos. Un
montón de fantasmas salieron por la puerta del escenario por la que
hacía sus entradas Alexia. Entonces empezaron a volar por el salón
asustando a todos los presentes. Una docena de mariposas carmesíes
revoloteaban sobre el escenario. Vi que alguien de RESH sacó su celular
y le tomó fotos a los fantasmas, pero no servía de nada. Los
fantasmas se burlaban poniendo poses para que los fotografiaran. En un momento
uno se me vino encima, pero Steve, con una cámara negra y antigua
le tomó varias fotos. El fantasma se retorció y desapareció
en medio de un poderoso haz de luz.
- ¿De dónde sacaste esa cámara Steve?- Le pregunté.
- Se la olvidaron en la mesa de fatal Frame y la tomé prestada-
Me contestó encogiendo los hombros.
Después de asustarnos por un buen rato, los fantasmas se cansaron
y también ellos se pusieron a mirar el ritual.
Alfred estaba aterrado y rogaba de rodillas a los japoneses para que no
lo mataran. Alexia los había amenazado con convertirse en monstruo
pero no había hecho nada.
- ¡No puedo hacerlo! ¿Qué pasa? ¡No puedo cambiar
de forma!- Gritó la muy creída- ¡¡¡Es como
si una fuerza extraña me lo impidiera!!!
-“Uno de los gemelos se queda en este mundo para proteger a los vivos,
el otro partirá al otro mundo para proteger a los muertos…” – Dijeron
al unísono por el micrófono las gemelas Myo y Mayu. Mirando
a la nada, como poseídas… En ese momento varios japoneses ataron
con sogas a Alexia.
- Pero… ¿¿¿¡¡¡Qué están
haciendo!!!??? ¡¡¡Suéltenme!!! Si uno de los dos
hermanos Ashford debe morir… ¡¡¡Es obvio que no soy yo!!!-
Y Alfred, arrodillado y con la cabeza mirando al suelo dijo:
- Tiene razón… Yo moriré por ella…
- Lo lamento- Le contestó un japonés- pero ya está
decidido así…
Agarré mi helado y comencé a tomármelo tranquila mientras
miraba el desenlace de la historia. Alexia fue sacrificada ante los ojos
de todos. Creo que, a pesar de no haber ganado el “zombie de oro”, la pasé
muy bien esa noche…^^