EMAIL FORO NOTICIAS ( 30/9/2010)
 
 

HISTORIA


Página:    01 | 02 | 03


La vida para Heather dará un giro de 180º cuando, lo que parecía un fin de semana cualquiera en un Centro Comercial de su ciudad, se convierta en una pesadilla, con ella de protagonista. ¿Conseguirá escapar de ella o la absorberá hasta llevarla al más puro terror?



Parque de Atracciones: El Mal se esconde dentro

Al llegar, después de la larga y nunca menos peligrosa, travesía por Nathan Avenue entró en la habitación para encontrase con Vincent en vez de Douglas.

La presencia de Vincent allí le parecía cuanto menos sospechosa. El extraño, dio un mensaje a Heather supuestamente de parte de Douglas, y era que fuera a la Iglesia, a través del parque de atracciones, que era el camino más corto. La muchacha dudaba si creer las palabras de Vincent, pero al no quedarle otra alternativa, decidió hacerle caso. Hacía bien en desconfiar ya que no sabía que el y Claudia estaban de algún modo compinchados para conseguir su preciado sacrificio que traería el paraíso.

La chica llegó al parque de atracciones de la ciudad, un lugar donde supuestamente debería reinar la alegría y la diversión, pero este parque no estaba en cualquier lugar, se hallaba en la ciudad de Silent Hill, donde el sufrimiento y la muerte habían reinado durante 24 años. El lugar como era lógico estaba abandonado, pero aparte de eso todo parecía normal, hasta que Heather tuvo de nuevo ese dolor de cabeza y ese chirrido en la cabeza que la martilleaba. A sus ojos todo cambio, en cuestión de un instante, todo volvía a ser como no hacía ni 20 minutos en el hospital, solo que ahora sentía incluso mas cerca la presencia del mal, era como si el mundo que ella conocía se estuviera fusionando con este mundo.... Una vez más el parque de atracciones había tomado una forma siniestra, el suelo se había convertido en una rejilla oxidada, y los disfraces de las mascotas de parque aparecían tradas empapadas en sangre y algunos de ellos mutilados, Heather rezaba por que dichos disfraces se hallaran vacíos. Este lugar estaba más plagado de monstruos que lo habitual, algunos pudo abatirlos la chica mientras que muchos otros los tuvo que esquivar. En su avance llegó a la montaña rusa, subió las escaleras y llegó al andén. Hasta ahora no se había dado cuenta pero el escenario en el que se encontraba ahora era el mismo con el que había soñado en la cafetería del centro comercial, y recordó también que allí hallaba la muerte. Un poco preocupada, siguió caminando por el andén hasta que un sonido familiar, retumbo a sus espaldas.... ¡Era el tren de la montaña rusa! ¡tal como sucedía en su sueño!

No podía permitirse morir así que saltó evitando ser atropellada. Por suerte pudo caer en un puesto de palomitas haciéndose así mínimos daños. Ahora se encontraba en otra zona del parque, aunque parecía estar en un callejón sin salida. Lo único que divisó en la zona fue una casa del terror, una de esas atracciones en las que mientras el público avanza por un decorado con ambiente terrorífico, un locutor pone el ambiente. Aunque no le gustaba mucho la idea de adentrarse ahí, ya que el ambiente ya era bastante terrorífico por si solo, no le quedaba otra alternativa. Efectivamente, a pesar de que en el parque hasta ahora no había hallado presencia humana alguna, en cuanto entró a la mansión encantada un locutor de tono bastante pedante comenzó a hacer su “trabajo” guiando y explicando a la muchacha cada rincón de la atracción. Desgraciadamente esta atracción no tenía nada de divertida ya que todo era demasiado verídico.... Un cadáver autentico colgado del techo, un techo de pinchos... eran solo algunas de las características de la atracción. Obviamente Heather no quería quedarse mucho para “disfrutar” de la atracción así que a toda prisa se dirigió a la salida, cuando un extraño resplandor naranja comenzó a inundar el pasillo de salida... Corriendo como loca pudo, salir de allí y se tomó un pequeño respiro.

Nuevamente se hallaba en otra de las zonas del parque, por así decirlo en la zona infantil, ya que era donde se encontraban todos los tiovivos y el escenario de representaciones para los niños. Evidentemente, que fuera la zona infantil no cambiaba el hecho de que todo aun tenía el aspecto del mismísimo infierno. De repente al pie de uno de los tiovivos, Mason encontró a Douglas tirado en el suelo, aunque no estaba muerto. Tenía la pierna rota y algunas magulladuras en la cara, pero nada grave. Egoístamente, la chica mostró enfado al ver el estado de Douglas y que así no podrían continuar juntos. Aunque luego de que el detective se disculpara, le dijo que no se preocupara que ella podría cumplir sola con su venganza. Douglas se excusó y le explicó su pasado a la muchacha. El había sido contratado hace 17 años por el culto de Claudia para encontrar a Alessa Gillespie, o sea, a Heather cuando era solo era un bebe, alegando que había sido secuestrada por Harry Mason. Por eso se disculpó por que sabía que ese culto no tramaba nada bueno con respecto a ella, y sabía que de cumplir el culto su objetivo, no traerían el paraíso sino el infierno en la Tierra. También le mencionó que le recordaba a su hijo, el cual había muerto hace años atracando un banco, y por ello Douglas se sintió culpable pues atravesaba por aquel entonces una crisis económica y no podía ocuparse de su hijo. Heather aunque apreciaba las palabras del detective, no podía perder más tiempo así que lo dejó atrás diciéndole que volvería en su ayuda... Douglas como hipnotizado apuntó con su pistola a la muchacha, que se quedó medio paralizada sin poder creérselo, aunque en parte le diera la razón al detective... si ella moría quizás todo acabara.

Heather siguió su camino, sabiendo que Douglas era incapaz de matarla, y llegó al tiovivo más grande del parque, el cual se puso a girar solo, sonando a la vez una música desafinada. Tras de ella apareció una figura que la amenazó. Su sorpresa fue mayúscula cuando se dio cuenta de que quien la amenazaba no era un monstruo cualquiera, sino ella misma... o más exactamente su otro yo... Alessa.

Alessa y Heather lucharon encarnizadamente. Las dos tenían la misma forma de moverse y su doble tenía también sus mismas armas, y se movía con gran habilidad y actuaba con cierta malicia. A pesar de todo Heather se reconocía a si misma, y sabía que ella siempre sería ella, así que engañó a la criatura, atacándola por la espaldas. Unos cuantos disparos le bastaron para abatirla, a pesar de que Alessa también consiguió herirla un poco. Cuando la criatura cayó, los recuerdos parecían inundar la cabeza de Heather, como si una parte de si misma perdida hace mucho tiempo volviera a ella. Ahora recordaba todo lo que había pasado en su vida anterior, absolutamente todo, incluso los 7 largos años que pasó sufriendo en aquella cama. Ahora Heather era Alessa en mente, pero la personalidad de Heather Mason perduraba, y sus ideales habían cambiado radicalmente a la de su vida pasada, y el sentimiento de venganza hacia Claudia permanecía vivo. Salió del parque de atracciones a través de un pasillo lleno de escritos en las paredes, seguramente de los fieles que eran ciegamente fieles al culto pagano de Silent Hill.



La Iglesia donde comenzó todo

Finalmente allí estaba. Heather había llegado a la iglesia oficial del culto; dicha religión pagana abundaba en el lugar. En ambas paredes habían unas pinturas que explicaban el origen de la religión y el nacimiento de su Dios, y también su desaparición y de cómo algún día volvería. A su memoria llegó un recuerdo: cuando era niña solía rezar en el altar durante horas deseando que la dicha llegara a su vida y al pueblo de Silent Hill. Absorta en sus pensamientos, encontró a Claudia, y rápidamente se dirigió a donde estaba ella, para darle muerte. Claudia parecía sorprendida de que estuviera allí, pero su tranquilidad prevalecía. Explicó una vez más a Heather que debía traer a Dios a este mundo para que trajera el eterno paraíso sobre la Tierra, pero Mason le decía que ya no deseaba eso, y le habló como si fuera Alessa, no así Claudia y Alessa eran como hermanas en la niñez. Claudia se alegró al ver que su autentico yo había resurgido, pero a pesar de todo era Heather la que hablaba. A pesar de que intentó disuadirla, Claudia se mantenía firme a sus creencias, a lo que Mason se desesperó y sacó su pistola, enfurecida. Una vez más la chica volvió a sentir en todo su cuerpo un dolor intenso, era como si se abrasara y fuera a explotar en cualquier momento. Claudia estaba complacida por que solo significaba que el Dios, o lo que quisiera que fuera, que habitaba en su interior, estaba a punto de surgir, pero no era el lugar adecuado para ello así que huyó para que Heather la siguiera.

Cuando ya se hubo aliviado ese dolor, Mason corrió tras Claudia. Ahora estaba dentro de la iglesia y a su derecha halló un confesionario. Decidió investigarlo, y entró en el lado del sacerdote, donde sorprendentemente Claudia comenzó a hablarle, confesándole que había cometido muchos pecados en su vida y que su verdadero objetivo, nunca podría compensar el sufrimiento que había causado. Claudia realmente parecía arrepentida, ya que sus palabras brotaban de su garganta entre sollozos. Heather sintió lastima por ella a pesar de lo que había hecho, ya que recordaba con claridad el pasado de la chica, aun así no fue capaz de pronunciar el perdón por Claudia... Inmediatamente después salió del confesionario, pero Claudia ya no estaba allí.

Siguió su camino a través de los bastidores de la iglesia, que resultó ser enorme. Pero algo extraño había en el ambiente ya que parecía que definitivamente el mundo real y el infernal se habían fusionado, ya que al pasar de una habitación a otra, todo cambiaba radicalmente incluso a través de unas rejas podía notar que lo único que separaba los dos mundos eran las susodichas. Avanzando por la iglesia nada le parecía extraño. Todo le resultaba increíblemente familiar, es más, recordaba todo lo que veía. En los pisos inferiores de los bastidores de la iglesia, halló de todo: contenedores de cadáveres, un espacio entre los pasillos tan amplio que no parecía tener fin donde la criatura que había visto antes en el edificio de su barrio, parecía torturar a alguien o algo. Incluso estuvo en una habitación que era una replica exacta a la de su padre, lo que torturó aun más su mente. En otras habitaciones, también pudo enterarse de valiosa información acerca de Vincent, que se trataba de un sacerdote que en un tiempo estuvo de parte del culto pagano de Silent Hill, pero que más tarde solo fingía y aprovechaba esto para sus propios intereses. Para su sorpresa llegó también a una habitación que nunca olvidaría. Era la habitación donde estuvo 7 años sufriendo desarrollando el feto de Dios, quemada y destrozada, donde cada día de su vida era mucho peor que la muerte. Aunque quería salir de allí debido a que sus recuerdos la atormentaban, descubrió un libro donde se explicaba la existencia de una sustancia que era usada en ciertos rituales para alejar a los espíritus malignos. Por alguna razón esa sustancia era muy parecida a la que se encontraba dentro de su colgante, le resultaba muy familiar, y su padre una vez le dijo que ese amuleto la protegería y que pasara lo que pasara nunca lo alejara de ella.

Finalmente Heather llegó a una habitación, que no era una cualquiera sino que se trataba de su habitación en su anterior vida como Alessa cuando era una niña. La habitación estaba ciertamente ordenada y repleta de cuentos, ropa y dibujos que le habían pertenecido de niña. A pesar de todo, la habitación más que el cuarto de una niña parecía una prisión. Cruzó la puerta y un pasillo mucho más oxidado, oscuro y sangriento de lo normal apareció ante ella. Sabía que ya Claudia estaba muy cerca. Al final del pasillo a su espalda había un gigantesco ventilador oxidado y en frente suya una puerta. Sabía que Claudia se encontraba allí, así que sin más dilación cruzó las puertas... Para bien o para mal todo estaba a punto de acabar...

Para su sorpresa allí estaban Claudia y Vincent discutiendo. Vincent alegaba que ya no creía en ese Dios y estaba convencido de que el sacrificio de Heather/Alessa no traería el paraíso a los humanos si no todo lo contrario. Era inútil para Claudia, había pasado demasiados años con esas creencias y ya había causado demasiado sufrimiento (el suyo incluido) como para ver la verdad de frente... Claudia acusaba a Vincent de ser un traidor y que eso le costaría el fuego del infierno. Vincent permanecía impasible, y alegó que si lo que esperaba del paraíso era algo parecido a todo esto, que no era más que el fruto de la pesadilla de Claudia, igual que Alessa hace 17 años. Vincent se percató de la presencia de Heather a sus espaldas y la animó para que matara a Claudia, pero sin darse cuenta, la chica enterró su puñal en la espalda del sacerdote, pregonándole que le esperaba el infierno. Heather estaba horrorizada, y Claudia le dijo que ya el nacimiento de Dios era inevitable y que ya nada podría cambiarlo. Extrañamente Heather/Alessa adoptó un tono compasivo hacia la muchacha, intentando convencerla de que un Dios nacido del odio no podía traer la felicidad, aunque la otra chica se permanecía impasible alegando que traería la salvación de toda la humanidad, aunque no su salvación, ella no esperaba ser salvada por todo los errores que había cometido y era consciente que había hecho sufrir mucho a Heather/Alessa. Mason no podía aguantarlo más, y empezó a enfurecerse de nuevo, cosa que hizo que la cosa que se hallaba en su interior intentara brotar con más fuerza que nunca. Claudia estaba exaltada al creer que el momento que tanto había anhelado había llegado por fin, pero Heather resistía y de asombrosamente del interior de su colgante sacó, una sustancia roja que se tomó, haciendo el dolor aun más insoportable pero que la ayudó a vomitar, el feto que albergaba en su interior, el supuesto “Dios”... La chica estaba exhausta pero aliviada por haber expulsado el mal que había estado en su interior durante toda su vida, Y se dispuso a rematar a la criatura que no se hallaba fecundada y resultaba inofensiva. Pero inesperadamente Claudia la empujó y ante el horror de Heather se tragó el feto, exclamando que si Heather no podía fecundar a Dios lo haría ella misma. El cuerpo de Claudia comenzó a hincharse y a cambiar de color, y sin poder evitarlo cayó por un agujero que se encontraba a sus espaldas. Heather tenía una ultima misión, acabar con el Dios que había provocado todo eso. Era su deber, debía hacerlo por la humanidad, por su padre, por ella misma y también por Claudia. Sin pensárselo un instante saltó por el agujero.

Allí se encontraba frente a Dios, o mejor dicho, frente a la cosa a la que la religión de Silent Hill había siempre considerado como un Dios, el cual en realidad era una criatura que no traería más que el infierno sobre la Tierra. Con toda la furia, que tenía acumulada después de tantos sufrimientos, Heather arremetió sobre la criatura, que era como 3 metros más grande que ella. Su tronco se mantenía solo por una columna vertebral, y su cabeza era la de una mujer, que se parecía mucho a la misma Heather. A pesar de no ser un Dios, la criatura era muy poderosa y podía generar llamaradas solo con un gesto. Afortunadamente era extremadamente lenta, y sus movimientos muy predecibles, así que Heather, haciendo uso de todas sus habilidades y munición acabó para siempre con la vida de ese “Dios”, que había resultado ser como ella pensaba, un vulgar ente sin ninguna razón de existir, y que por su culpa había sufrido ella, y muchas personas, incluso habían muerto muchísimas personas por su causa. En un último arrebato de cólera, Heather pateó a la cabeza de l criatura hasta que agotó sus fuerzas.

Todo había acabado, Heather lo sabía pero no pudo evitar romper a llorar, por que después de todo lo que había hecho su padre se había ido y nada lo haría volver...Así que tomó una última determinación.




El Final de un Culto, el Final de una Pesadilla... o ¿no?

El parque de atracciones de Silent Hill, ahora todo había vuelto a la normalidad seguramente debido a la intervención de la hija de Harry Mason. Allí se encontraba Douglas, aún dolorido por su pierna rota y por su confrontación con Claudia. De repente vio una figura brotando entre la niebla. Se trataba de Heather, había conseguido volver como le había prometido pero notó algo en sus ojos. La chica mantenía un cuchillo de forma amenazante como si quisiera matarlo, se acercó a él y el pánico se apoderó de Douglas ya que a pesar de ser más fuerte que la chica su pierna rota le impediría defenderse.

Por suerte todo se trataba de una broma de mal gusto de Heather que lo asustó en el último momento, y aunque aliviado, el detective alegó que tenía una sentido del humor horrible. La chica dijo a Douglas que ahora tendrían que rehacer sus vidas, pero que antes querría hacer un entierro digno para su padre. Douglas le preguntó a la chica que si volvería a dejarse el cabello de su moreno original, aunque con tono burlesco la muchacha le dijo q no estaba segura, ya que según ella las rubias solían ser más divertidas. Por ultimo le dijo al detective que ya jamás tendría que esconderse y que no hacía falta que la llamara Heather, quería que la llamaran por su verdadero nombre, el nombre que su padre, Harry Mason, le puso....Cheryl.




Página:    01 | 02 | 03



SILENT HILL

 
PRESENTACIÓN
 
HISTORIA
PERSONAJES
CRIATURAS
ARMAS
 
IMÁGENES
 
TRUCOS
TRAJES
CURIOSIDADES
GUIAS
 
 

© LOS OTROS es parte de Resident Evil Survival Horror.
Queda expresamente prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio
o soporte de los contenidos de esta publicación sin la autorización expresa del editor.
Todo el material aparecido en LOS OTROS es marca registrada de sus propietarios.